domingo, 11 de octubre de 2015

Apunta y abraza.

Amor, te he dejado la pistola a los pies de la cama; 
si te levantas con el pie izquierdo, no dudes en dispararla.

El único miedo que tengo es que nunca más lo hagas, 
que te deshagas del arma y me dejes con las huellas intactas. 

Soy la perfecta diana, la Eva que mordió la manzana 
consciente de que el paraíso no es un sitio, sino con quien eliges compartirlo.

Así que deja las manos donde pueda sentirlas. 

En la mesita de noche te he dejado un par de besos de buenos días.
-llámame si necesitas alguno más.-

Soy el monstruo debajo de todas las camas en las que no me haces el amor;
la niñita a la que le han salido astillas en los ojos de tanto abrazar capullos llenos de espinas.

Pero, de pronto, llegas tú con tu saliva 
y lo único que escuece es que hayas tardado tanto en llegar a mi vida.

El mundo no entiende que el amor no es poner la otra mejilla, 
es saber dar la cara y no darle nunca la espalda a quién se pondría entre la espada y la pared 
sólo por que a ti no te pasase nada.

Que yo tiendo a quererme lo que dura una canción bonita, 
pero tú has resultado ser la perfecta banda sonora con la que podría querernos toda la vida.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Enamorarse o morir.

Cuando te dije que tenías permiso para destrozarme la vida te lo decía completamente en serio.

El amor es la hostia a destiempo que te hace cometer muchas tonterías,
y yo me quiero desde que te quiero;

Soy el daño colateral de haberme enamorado de ti.

Al borde de tus acantilados descubrí que padecía vértigo;
por eso ya sólo puedo mirarte a los ojos cuando me aprietas las manos.

Saltar al vacío es intentar volver a casa sin un beso de buenas noches en tu portal,
es creer que soy capaz de volar aunque te vayas, porque gracias a ti me crecieron alas.

Voy a decirlo en voz alta a ver si así, de una vez por mí, consigo que te lo creas:

Te quiero.

Te quiero porque no me pides que lo haga, ni lo esperas, ni me esperas,
pero siempre que llego me recibes con las ventanas de tu sonrisa abiertas.

Llegaste y me estalló de golpe toda la felicidad en la cara;
y yo no pude más que arrancarme todas las pestañas y suplicarle a cada una de ellas que te quedaras.

El amor es un tándem ilógico;
un suicida que se enamora de un paracaídas
y un paracaídas que prefiere enamorarse que asegurarse la caída;
que prefiere hacerse la piel jirones de la mano del suicida antes que morir intacto toda su vida.

Ya sabes, aquí es enamorarse o morir.
Y yo ya no puedo elegir.